Aguascalientes 158
Col. Hipódromo Condesa, Ciudad de México
Patio Central del Hotel Mondrian / Hotel Andaz
Entrada Libre
Galería Hilario Galguera Condesa, se complace en presentar la exposición Lost and Found de Serge Barbeau. La muestra de fotografía revela la elegancia y transgresión del cuerpo, pero a la vez ofrece una reflexión profunda sobre la memoria, explorando lo que yace entre lo perdido y lo hallado.
Antes de la era digital, la cámara polaroid fue la primera ventana instantánea a la realidad. El acto fotográfico, previamente sustentado únicamente en la imaginación y composición mental, podía en su espontaneidad convertirse en un acto aún más íntimo. Los momentos congelados eran inmortalizados y compartidos de manera inmediata. Las polaroids presentadas por Barbeau, tuvieron una historia interrumpida, guardadas en el olvido de su archivo durante tres décadas como una cápsula del tiempo que ahora se abre por primera vez.
La muestra encapsula el hallazgo de estas imágenes, rescatadas del olvido para revalorizarse en el contexto contemporáneo. Este descubrimiento subraya el poder transformador del azar y la memoria, invitándonos a reflexionar sobre el vínculo entre lo perdido y lo encontrado, y cómo el tiempo puede otorgar nuevas perspectivas a lo que parecía perdido para siempre.
Las fotografías de Barbeau capturan la esencia de la feminidad a través de composiciones donde el cuerpo femenino se desnuda entre transparencias y sombras en retratos oníricos que juegan con el color y las luces. Lejos de ser un recurso meramente estético, esta técnica otorga a la imagen una autenticidad que trasciende la pose y revela la espontaneidad de momentos cargados de emoción.
Reconocido por su destacado trabajo en revistas como Vogue, Marie Claire y Elle, Barbeau fusiona en la elegancia de la moda con una transgresión sutil. Las imágenes evocan una sensualidad refinada, donde la desnudez desafía convenciones y celebra la belleza natural del cuerpo. Con una cualidad efímera y única, cada imagen refleja la naturaleza transitoria de la belleza y el deseo. Esta inmediatez, combinada con la estética de los años 90, crea una atmósfera nostálgica.
Lost and Found es mucho más que un testimonio del virtuosismo técnico de Serge Barbeau; es una exploración del cuerpo presentado con elegancia y desafío. Cada imagen invita al espectador a descubrir las narrativas ocultas tras miradas, gestos y sombras, en un viaje visual que celebra la complejidad y belleza del ser humano.
En esta muestra, Barbeau nos recuerda que la verdadera transgresión radica en capturar la esencia de lo efímero y encontrar en lo perdido una nueva forma de belleza que desafía el paso del tiempo y las convenciones establecidas.
La exposición estará abierta al público a partir del 1 de febrero en la Galería Hilario Galguera Condesa, junto a la fuente del patio central de los hoteles Mondrian y Andaz, y en las paredes de la segunda planta del complejo hotelero, en la colonia Condesa, Ciudad de México.
Galería Hilario Galguera Condesa, se complace en presentar la exposición Lost and Found de Serge Barbeau. La muestra de fotografía revela la elegancia y transgresión del cuerpo, pero a la vez ofrece una reflexión profunda sobre la memoria, explorando lo que yace entre lo perdido y lo hallado.
Antes de la era digital, la cámara polaroid fue la primera ventana instantánea a la realidad. El acto fotográfico, previamente sustentado únicamente en la imaginación y composición mental, podía en su espontaneidad convertirse en un acto aún más íntimo. Los momentos congelados eran inmortalizados y compartidos de manera inmediata. Las polaroids presentadas por Barbeau, tuvieron una historia interrumpida, guardadas en el olvido de su archivo durante tres décadas como una cápsula del tiempo que ahora se abre por primera vez.
La muestra encapsula el hallazgo de estas imágenes, rescatadas del olvido para revalorizarse en el contexto contemporáneo. Este descubrimiento subraya el poder transformador del azar y la memoria, invitándonos a reflexionar sobre el vínculo entre lo perdido y lo encontrado, y cómo el tiempo puede otorgar nuevas perspectivas a lo que parecía perdido para siempre.
Las fotografías de Barbeau capturan la esencia de la feminidad a través de composiciones donde el cuerpo femenino se desnuda entre transparencias y sombras en retratos oníricos que juegan con el color y las luces. Lejos de ser un recurso meramente estético, esta técnica otorga a la imagen una autenticidad que trasciende la pose y revela la espontaneidad de momentos cargados de emoción.
Reconocido por su destacado trabajo en revistas como Vogue, Marie Claire y Elle, Barbeau fusiona en la elegancia de la moda con una transgresión sutil. Las imágenes evocan una sensualidad refinada, donde la desnudez desafía convenciones y celebra la belleza natural del cuerpo. Con una cualidad efímera y única, cada imagen refleja la naturaleza transitoria de la belleza y el deseo. Esta inmediatez, combinada con la estética de los años 90, crea una atmósfera nostálgica.
Lost and Found es mucho más que un testimonio del virtuosismo técnico de Serge Barbeau; es una exploración del cuerpo presentado con elegancia y desafío. Cada imagen invita al espectador a descubrir las narrativas ocultas tras miradas, gestos y sombras, en un viaje visual que celebra la complejidad y belleza del ser humano.
En esta muestra, Barbeau nos recuerda que la verdadera transgresión radica en capturar la esencia de lo efímero y encontrar en lo perdido una nueva forma de belleza que desafía el paso del tiempo y las convenciones establecidas.
La exposición estará abierta al público a partir del 1 de febrero en la Galería Hilario Galguera Condesa, junto a la fuente del patio central de los hoteles Mondrian y Andaz, y en las paredes de la segunda planta del complejo hotelero, en la colonia Condesa, Ciudad de México.
Galería Hilario Galguera Condesa, is pleased to present Lost and Found by Serge Barbeau. The photography exhibition reveals the elegance and transgression of the body, while offering a profound reflection on memory, by exploring the layers of discovery.
Before the digital era, Polaroid cameras were the first instantaneous window into reality. The photographic act, previously based solely on imagination and mental composition, became an even more intimate act in its spontaneity. Moments were frozen, immortalized and shared immediately. The Polaroids presented by Barbeau had an interrupted history, kept forgotten in his archive for three decades like a time capsule that is finally being opened.
The show embodies the recovery of these images, rescued from oblivion to be revalued in a contemporary context. This discovery highlights the transformative power of chance and memory, inviting us to reflect on the link between the forgotten and the recovered, and how time can give new perspectives to what seemed lost forever.
Barbeau’s photographs capture the essence of femininity through compositions where the female body bares naked between transparencies and shadows in oneiric portraits that play with color and light. Far from being a merely aesthetic resource, this technique gives the image an authenticity that transcends the pose and reveals the spontaneity of emotionally charged moments.
Recognized for his distinguished work in magazines such as Vogue, Marie Claire and Elle, Barbeau fuses the elegance of fashion with a subtle transgression. The images evoke a refined sensuality, where nudity defies convention and celebrates the natural beauty of the body. With an ephemeral and unique quality, each image reflects the transitory nature of beauty and desire. This immediacy, combined with the aesthetics of the 1990s, creates a nostalgic atmosphere.
Lost and Found is much more than a testament to Serge Barbeau’s technical mastery; it is an exploration of the body presented with elegance and defiance. Each image invites the viewer to discover hidden narratives behind glances, gestures and shadows, in a visual journey that celebrates the complexity and beauty of the human being.
In this exhibition, Barbeau reminds us that true transgression lies in capturing the essence of the ephemeral and finding in what is lost a new form of beauty that defies established conventions and the passage of time.
The exhibition will be open to the public from February 1st at the Galería Hilario Galguera Condesa, next to the fountain in the central courtyard of the Mondrian and Andaz hotels, and on the walls of the second floor of the hotel complex in the Condesa neighborhood, Mexico City.
Graduado en Communication Arts de la Universidad de Loyola de Montreal.
Se inicia como fotógrafo de moda en Montreal y Nueva York en 1973. Se traslada a Europa en 1976. Hasta el año 2006, vive entre Milán y París.
Durante esos años, su trabajo se publica en las más importantes revistas de moda internacionales: Vogue, Elle, Marie Claire, Anna, Gala Internacional, Madame Figaro, Femme, Woman, etc.
Entre sus exposiciones individuales destacan el proyecto Últimos Testigos (Museo de la ciudad de Mérida, junio de 2016); las exposiciones en la Galería Lux Perpetua (Mérida, 2016), en el Museo de Antropologia de Munich, Alemania, (Museum Fünf Kontinente, junio de 2016), en el Museo Archivo Fotográfico de la Ciudad de México, 2017.
En el año 2024, el Museo de la Ciudad de Mérida organiza una gran muestra de su trabajo en moda: Serge Barbeau Retrospectiva. 25 años de foto de moda. París/Milán/Nueva York.
Serge Barbeau comparte su tiempo entre la selva maya de Francisco UhMay y la ciudad de Mérida.
Graduado en Communication Arts de la Universidad de Loyola de Montreal.
Se inicia como fotógrafo de moda en Montreal y Nueva York en 1973. Se traslada a Europa en 1976. Hasta el año 2006, vive entre Milán y París.
Durante esos años, su trabajo se publica en las más importantes revistas de moda internacionales: Vogue, Elle, Marie Claire, Anna, Gala Internacional, Madame Figaro, Femme, Woman, etc.
Entre sus exposiciones individuales destacan el proyecto Últimos Testigos (Museo de la ciudad de Mérida, junio de 2016); las exposiciones en la Galería Lux Perpetua (Mérida, 2016), en el Museo de Antropologia de Munich, Alemania, (Museum Fünf Kontinente, junio de 2016), en el Museo Archivo Fotográfico de la Ciudad de México, 2017.
En el año 2024, el Museo de la Ciudad de Mérida organiza una gran muestra de su trabajo en moda: Serge Barbeau Retrospectiva. 25 años de foto de moda. París/Milán/Nueva York.
Serge Barbeau comparte su tiempo entre la selva maya de Francisco UhMay y la ciudad de Mérida.
Graduated in Communication Arts from the Loyola University in Montreal. He began as a fashion photographer in Montreal and New York in 1973 and moved to Europe in 1976. Until 2006, he lived between Milan and Paris.
During those years, his work was published in the most important international fashion magazines : Vogue, Elle, Marie Claire, Anna, International Gala, Madame Figaro, Femme, Woman, etc.
To name some of Serge Barbeau’s solos exhibitions : Last Witnesses Museum of the City of Mérida, June 2016; the exhibitions at the Lux Perpetua Gallery Mérida, 2016, at the Museum of Anthropology in Munich, Germany, Museum Fünf Kontinente June 2016, at the Museo Archivo Fotográfico in Mexico City”, 2017. In 2024, the Museum of the City of Mérida organized a large exhibition of his work in fashion Serge Barbeau Retrospective, 25 years of fashion photo. Paris/Milan/New York.
Serge Barbeau shares his time between the town of Francisco Uh May located in the middle of the Mayan jungle located in Yucatan. And the city of Mérida.
Hay una ceremonia oculta detrás de cada ceremonia. Ritos íntimos cargados de metáfora y alquimia.
La fotografía, en su esencia estética, los celebra desde la comunión entre el fotógrafo, la imagen y quien es retratado. Y cuando esta consagración sucede… se da el milagro del arte.
Serge Barbeau, en Lost and Found, nos presenta hoy su propia ceremonia- tan cautivante como honesta- que navega por las aguas del asombro y el misterio. Aquí, el fotógrafo nos introduce en ella, caminado por las grietas de diferentes ritos.
En esta muestra, Barbeau -artista esencial en la fotografía de moda de los años 80 y 90s- abre un paréntesis en su trabajo con las grandes revistas de moda para ofrecer la huella más íntima y honda de su andar: la fotografía erótica. Es su más profundo homenaje al arte, cosido con el mismo hilo que la imaginación. No hay erotismo, ni arte que no luzcan la capa de la fantasía.
Pero además, dando una vuelta de tuerca, Barbeau nos ofrece un segundo ritual consagrado a su trabajo con la cámara Polaroid. La “Pola” que, desde su aura soberana, atrapa lo más audaz de las miradas, de los carmines y de los silencios. La “Pola” que lleva en sí misma algo de sagrado en la inmediatez de la imagen y en la intimidad que provoca entre la modelo y el fotógrafo. La Polaroid que, en tiempos analógicos, el fotógrafo usaba como herramienta espontánea para ver, corregir y tirar (a falta de la pantalla digital que adelantara un final), hoy alza un estandarte preciso, como resultado y producto en sí mismo. Y es gracias a ella, que Barbeau accede a la modelo, a su naturaleza. Le muestra en un instante la primera imagen, la interviene, la construye y provoca el gran momento donde ella, desde la confianza y seguridad, se funde con su lente. Es justo ahí, donde la fotografía erótica y la Polaroid se reúnen en la misma constelación de misterio, metáfora y arte.
Pero no hay ceremonia que no esté investida por el halo del enigma ni rito sorprendido por el rayo de tal o cual azar. Y Lost and Found no escapa a ello. La aparición de estas “Polas” es tan seductora como la esencia de ellas mismas. Cada una de estas 14 piezas -tomadas durante seis meses en París, en 1995- permanecieron en secreto y guardadas durante 30 años en un desván de Canadá. En una “cajita”.
En 2023, Barbeau organizaba sus archivos para su Retrospectiva, 25 años de foto de moda: París, Milán, Nueva York, inaugurada en marzo de 2024 y organizada por el Museo de la ciudad de Mérida -donde actualmente combina residencia con la selva de Francisco Uh May-. En busca de material, el fotógrafo viaja a su natal Montreal donde su contador guarda algunas de sus pertenencias. Bajando a un sótano, encuentra lo buscado: más de 50 pequeñas cajas con negativos en color. Y de ahí, el asombro nuevamente… una de las cajas era más gruesa. Aquel proyecto conjunto con el Laboratorio Picto de París -donde el fotógrafo imprimía a diario sus negativos- se abría después de tres décadas de silencio y polvo.
Era la caja que hoy nos cuenta de la potencia del arte como ceremonia. Del poder del erotismo como fantasía y metáfora. Eran las fotos “Pola” como parte del ritual que va más allá (o más acá) de la realidad y del misterio de donde nacieron. Era Lost and Found.
Hay una ceremonia oculta detrás de cada ceremonia. Ritos íntimos cargados de metáfora y alquimia.
La fotografía, en su esencia estética, los celebra desde la comunión entre el fotógrafo, la imagen y quien es retratado. Y cuando esta consagración sucede… se da el milagro del arte.
Serge Barbeau, en Lost and Found, nos presenta hoy su propia ceremonia- tan cautivante como honesta- que navega por las aguas del asombro y el misterio. Aquí, el fotógrafo nos introduce en ella, caminado por las grietas de diferentes ritos.
En esta muestra, Barbeau -artista esencial en la fotografía de moda de los años 80 y 90s- abre un paréntesis en su trabajo con las grandes revistas de moda para ofrecer la huella más íntima y honda de su andar: la fotografía erótica. Es su más profundo homenaje al arte, cosido con el mismo hilo que la imaginación. No hay erotismo, ni arte que no luzcan la capa de la fantasía.
Pero además, dando una vuelta de tuerca, Barbeau nos ofrece un segundo ritual consagrado a su trabajo con la cámara Polaroid. La “Pola” que, desde su aura soberana, atrapa lo más audaz de las miradas, de los carmines y de los silencios. La “Pola” que lleva en sí misma algo de sagrado en la inmediatez de la imagen y en la intimidad que provoca entre la modelo y el fotógrafo. La Polaroid que, en tiempos analógicos, el fotógrafo usaba como herramienta espontánea para ver, corregir y tirar (a falta de la pantalla digital que adelantara un final), hoy alza un estandarte preciso, como resultado y producto en sí mismo. Y es gracias a ella, que Barbeau accede a la modelo, a su naturaleza. Le muestra en un instante la primera imagen, la interviene, la construye y provoca el gran momento donde ella, desde la confianza y seguridad, se funde con su lente. Es justo ahí, donde la fotografía erótica y la Polaroid se reúnen en la misma constelación de misterio, metáfora y arte.
Pero no hay ceremonia que no esté investida por el halo del enigma ni rito sorprendido por el rayo de tal o cual azar. Y Lost and Found no escapa a ello. La aparición de estas “Polas” es tan seductora como la esencia de ellas mismas. Cada una de estas 14 piezas -tomadas durante seis meses en París, en 1995- permanecieron en secreto y guardadas durante 30 años en un desván de Canadá. En una “cajita”.
En 2023, Barbeau organizaba sus archivos para su Retrospectiva, 25 años de foto de moda: París, Milán, Nueva York, inaugurada en marzo de 2024 y organizada por el Museo de la ciudad de Mérida -donde actualmente combina residencia con la selva de Francisco Uh May-. En busca de material, el fotógrafo viaja a su natal Montreal donde su contador guarda algunas de sus pertenencias. Bajando a un sótano, encuentra lo buscado: más de 50 pequeñas cajas con negativos en color. Y de ahí, el asombro nuevamente… una de las cajas era más gruesa. Aquel proyecto conjunto con el Laboratorio Picto de París -donde el fotógrafo imprimía a diario sus negativos- se abría después de tres décadas de silencio y polvo.
Era la caja que hoy nos cuenta de la potencia del arte como ceremonia. Del poder del erotismo como fantasía y metáfora. Eran las fotos “Pola” como parte del ritual que va más allá (o más acá) de la realidad y del misterio de donde nacieron. Era Lost and Found.
There is a hidden ceremony behind every ceremony. Intimate rites charged with metaphor and alchemy.
Photography, in its aesthetic essence, celebrates them from the communion between the photographer, the image and the one who is portrayed. And when this consecration happens... the miracle of art takes place.
Serge Barbeau, in Lost and Found, presents us today with his own ceremony - as captivating as it is honest - that navigates the waters of astonishment and mystery. Here, the photographer introduces us to it, walking through the cracks of different rites.
In this exhibition, Barbeau -an essential artist in the fashion photography of the 80s and 90s- opens a parenthesis in his work with the big fashion magazines to offer the most intimate and deepest trace of his career: erotic photography. It is his deepest homage to art, sewn with the same thread as imagination. There is no eroticism, nor art that does not wear the cloak of fantasy.
But Barbeau also offers us a second ritual dedicated to his work with the Polaroid camera. The Pola that, from its sovereign aura, catches the most audacious of glances, of crimsons and silences. The Pola that carries in itself something sacred in the immediacy of the image and in the intimacy it provokes between the model and the photographer. The Polaroid that, in analog times, the photographer used as a spontaneous tool to see, correct and shoot (in the absence of the digital screen to advance an end), today raises a precise standard, as a result and product itself. And it is thanks to her that Barbeau accesses the model, her nature. He shows her in an instant the first image, intervenes her, builds her and provokes the great moment where she, with confidence and security, merges with his lens. It is right there, where erotic photography and Polaroid meet in the same constellation of mystery, metaphor and art.
But there is no ceremony that is not invested by the halo of enigma or rite surprised by the lightning of this or that chance. And Lost and Found is no exception. The appearance of these Polas is as seductive as the essence of themselves. Each of these 14 pieces - taken during six months in Paris, in 1995 - remained secretly kept for 30 years in an attic in Canada. In a “little box”.
In 2023, Barbeau organized his archives for his Retrospective, 25 years of fashion photography: Paris, Milan, New York, opening in March 2024 and organized by the Museo de la Ciudad de Mérida -where he currently combines residence with the Francisco Uh May jungle-. In search of material, the photographer travels to his native Montreal where his accountant keeps some of his belongings. Going down to a basement, he found what he was looking for: more than 50 small boxes of color negatives. And from there, the astonishment again... one of the boxes was thicker. That joint project with the Laboratoire Picto in Paris - where the photographer printed his negatives every day - was being opened after three decades of silence and dust.
It was the box that today tells us about the power of art as ceremony. Of the power of eroticism as fantasy and metaphor. It was the Pola photos as part of the ritual that goes beyond (or beyond) reality and the mystery from which they were born. It was Lost and Found.